El Camino de la Ribera del Gállego, que nació como una de las joyas verdes de Zaragoza y como legado de la Expo 2008, hoy se encuentra en un estado de deterioro alarmante. Lo que debía ser un espacio para caminar, correr o pedalear en contacto con la naturaleza, se ha convertido en un recorrido lleno de peligros y símbolos de abandono.
En varios tramos, el agua del propio río se ha comido literalmente el sendero, dejando cortes abruptos en el camino con caídas de hasta diez metros de altura hacia el cauce. Lugares donde antes se paseaba tranquilamente hoy suponen un auténtico riesgo para vecinos y visitantes.

Lo más llamativo es la contradicción: la pasarela sobre el Gállego se mantiene impecable, como si fuera el único escaparate a cuidar, mientras el resto del itinerario languidece sin mantenimiento alguno. Un “decorado” para la foto institucional, rodeado de kilómetros de caminos rotos y descuidados.
A ello se suma lo de siempre: pintadas, vandalismo, mobiliario deteriorado y ausencia total de mantenimiento. La ribera, que debería ser un pulmón verde y un espacio de seguridad, hoy transmite justo lo contrario: abandono e inseguridad.

<strong>Una vez más, lo que podría ser un orgullo para la ciudad se convierte en un ejemplo de dejadez y falta de visión.</strong>




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